Laura Galarza, presidenta y CEO del Grupo Galarza, repasa la historia, el presente y los retos de una distribuidora clave en el archipiélago
Distribuir en Canarias implica mucho más que mover producto. La insularidad, la fragmentación territorial y la diversidad de canales convierten la logística y la planificación en factores decisivos para cualquier empresa de distribución.
En este contexto, GALACO se ha consolidado como uno de los grandes referentes del sector en el archipiélago. Con más de 50 años de trayectoria dentro del Grupo Galarza, la compañía ha sabido evolucionar desde un modelo familiar hacia una estructura profesionalizada, manteniendo intactos valores como la cercanía, la fiabilidad y el compromiso con el cliente.
Hablamos con Laura Galarza, presidenta y CEO del grupo, sobre la historia de GALACO, su forma de operar y el papel que juega hoy el distribuidor en un mercado en constante transformación.
Para situarnos, ¿quién es GALACO y cuál es su origen dentro del Grupo Galarza?
GALACO forma parte del Grupo Galarza, un grupo empresarial familiar con más de 50 años de trayectoria en la distribución comercial y logística en Canarias. Actualmente el grupo está liderado por mi hermana Marisa y por mí. A lo largo de los años hemos evolucionado manteniendo nuestros valores de cercanía y servicio, pero incorporando una estructura profesionalizada con recursos propios en logística, comercial, administración y marketing.
Hoy GALACO es un referente en distribución en Canarias. ¿Qué destacaría de vuestra manera de operar?
Nuestra cobertura real del mercado canario. Llegamos a cerca de 6.000 puntos de venta y tenemos presencia directa en las cinco islas principales: Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma. Operamos con almacenes multitemperatura, flota logística propia y equipos comerciales organizados por canal, lo que nos permite tener control operativo y una ejecución homogénea.
¿Cuál es la clave para lograr esa capilaridad en un territorio tan complejo?
Una combinación de estructura comercial estable, planificación logística eficiente y presencia territorial continuada. Esa capilaridad nos ha enseñado que la cercanía y la flexibilidad son fundamentales, porque cada isla, cada canal y cada cliente tienen realidades muy distintas.
¿Qué particularidades tiene el cliente canario frente a otros mercados?
Valora especialmente la regularidad del servicio, la disponibilidad de producto y la relación a largo plazo. La insularidad añade complejidad, por lo que la fiabilidad logística y el control del stock son críticos para generar confianza.
¿Cómo ha evolucionado el papel del distribuidor en los últimos años?
El distribuidor es cada vez más estratégico. Ya no se trata solo de logística, sino de aportar conocimiento del mercado local, información del punto de venta y capacidad de ejecución. En un entorno de cambios rápidos, esa cercanía al cliente es un valor diferencial.
La logística es uno de vuestros grandes activos. ¿Qué os permite vuestra infraestructura?
Contar con infraestructura multitemperatura y recursos propios nos da agilidad y seguridad. Podemos planificar bien, adaptarnos a picos de demanda y garantizar que el producto llegue en condiciones óptimas, incluso en lanzamientos o campañas complejas.
GALACO está liderado por la segunda generación. ¿Qué aporta este relevo?
Aporta continuidad, pero también visión de largo plazo y profesionalización. Hemos impulsado una cultura de compromiso, con equipos estables, muy implicados y con un profundo conocimiento del mercado canario.
Para terminar, ¿cómo ves el futuro del sector y de GALACO?
El sector está en plena transformación, con mayor presión en costes, cambios en los hábitos de consumo y más exigencia de servicio. GALACO seguirá avanzando hacia un modelo cada vez más integrado, reforzando logística, especialización por canal y crecimiento sostenible.
Compromiso, fiabilidad y cercanía. Tres conceptos que definen a GALACO y explican por qué, más de medio siglo después, la compañía sigue siendo una pieza clave en la distribución en Canarias. En un mercado exigente, la capacidad de adaptarse sin perder la esencia marca la diferencia.

